El español se enfrenta a Jannik Sinner en la final del domingo en Turín

Cuando Alcaraz saltó a la pista para medirse a Felix Auger-Aliassime, no solo estaba en camino hacia la final de las Nitto ATP Finals, sino frente a un espejo que le exige y a la vez le motiva. Y lo hizo con estampa decidida, nervio firme y una lectura clara de lo que necesitaba: controlar mente, el cuerpo y al rival.

“La verdad es que hoy me he sentido increíble, desde el principio del partido hasta el final, yo creo que he mostrado un nivel mental muy alto, un nivel de tenis altísimo, he sentido que hoy lo podía hacer todo, físicamente me he encontrado muy bien, lo cual eso también te da mucha confianza”.

En esa frase hay tres pilares: mentalidad, tenis y físico. Alcaraz dejó ver que más allá del resultado, hoy emergió algo duradero: la convicción de dominio.

“Una de las claves del éxito hoy es que a pesar de haber sido agresivo solo he cometido 10 errores no forzados. Eso quiere decir que no me he vuelto loco, que he sabido esperar el momento para ser agresivo, he sido sólido cuando tenía que serlo… Yo creo que eso es el gran mix que tengo que buscar para tener aún más consistencia y sobre todo sentirme mucho mejor en pista”.

Y desde ese análisis introduce cómo ve la final ante Jannik Sinner, al que domina por 10-5 su serie Lexus ATP Head2Head y frente al que se mide este domingo por el título: “Favorito diría que Jannik, por la racha que lleva de victorias en indoor y sobre todo porque estamos jugando en su casa”.

Sin embargo, acto seguido, Alcaraz lanza el contraataque más sutil. “Obviamente sé que puedo ganarle, al final si yo pensara que voy a perder ni saltaría a pista. Sé lo que soy capaz de hacer en pista. Después del nivel que he mostrado hoy, sé que incluso puedo superarlo. Va a ser un partido muy complicado mañana, pero ahora es bonito de afrontar y veremos a ver qué tal mañana”.

El público italiano y el factor ambiente no escapan a su radar.

“Obviamente, al final yo no he dicho ningún secreto, lo hemos podido ver en todos los partidos que ha jugado Jannik”, dijo el joven de 22 años. “Al final, es normal que la gente anime a su jugador. Obviamente juegan un factor importante porque él se puede crecer, con su gente y quizás yo a lo mejor me puedo achicar, vamos a intentar que no pase, pero todo hay que ponerlo encima de la mesa. Vamos a intentar concentrarnos en nosotros, intentar pensar que no hay nadie en la pista y evadirme de todo para poder estar concentrado lo máximo posible”.

Ese “vamos a intentar” no es casual: Alcaraz reconoce la dimensión del reto —más allá del oponente— y define su escapatoria: concentración absoluta, invisibilidad de la grada, foco en la acción.

Y, al hilo de su temporada hasta aquí, analiza el “tanque lleno” del que ahora dispone: “Creo que hemos hecho muy bien las cosas fuera de pista. Como he dicho, hemos ido creciendo, hemos ido aprendiendo, nos hemos ido conociendo a nosotros mismos aún más y lo que necesitamos y yo creo que sobre todo en la última parte de la temporada hemos sabido cómo gestionar muchas cosas”, aseguró el No. 1 del mundo. “El hecho de gestionar los entrenamientos, los días libres, los días de descanso en casa… Eso ha jugado un factor muy importante para llegar a esta parte de la temporada más fresco, motivado mentalmente y con ganas de hacerlo bien y para mañana estamos mejor que nunca”.